sábado, 23 de julio de 2011

Saltamontes para el pinzón. LAS PALMAS DE G.C.

Un ejemplar macho de pinzón azul, en libertad.  Foto C7
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Los pollos de pinzón azul nacidos en cautividad han probado los saltamontes silvestres, pura flora bacteriana para su sistema inmunitario, porque 11 voluntarios de la Obra Social de La Caja de Canarias les llevaron más de 200 cogidos el fin de semana en Galeotes.

Son como el yogur griego de los pollos de pinzón azul nacidos y criados en cautividad por el Cabildo para repoblar los pinares. Pastillas concentradas de hierbas cargadas de flora bacteriana que les ayudaran a crecer sanos y fuertes. Invertebrados vitales en su dieta, que aún no saben cazar y que alguien debe proporcionarles.

Por eso un equipo de 11 voluntarios y dos educadores de la Obra Social de La Caja se dedicaron el pasado domingo a recolectar saltamontes vivos en la finca de Galeotes. Cogieron más de 200 de cuatro especies comunes y horas después ya se los estaban zampando las 14 crías nacidas en cautividad, hasta ayer, en el centro de recuperación de la fauna silvestre de Tafira.

Hasta ahora era el personal del plan de recuperación el que, en su tiempo libre, cazaba saltamontes, y mariposas, arañas y mántidos, los invertebrados que constituyen el principal aporte nutritivo, junto a las semillas de pino, que las parejas de Fringilla teydea polatzeki dan a los pollos. Tal tarea suponía a veces desviar esfuerzos en momentos críticos.

La captura y transporte autorizado de saltamontes comunes, para su sacrificio en beneficio de una especie en peligro de extinción, representa una nueva línea de acción del programa de ayuda a la avifauna que realiza el Voluntariado Ambiental de La Caja de Canarias desde el incendio de 2007, que dejó al pinzón azul en una situación extremadamente crítica. Para contribuir a su recuperación, que de hecho se está produciendo, los voluntarios también han restaurado bebederos y fuentes y recuperado terrenos para la siembra de cereales.

Si contentos se pusieron los voluntarios al ver cómo les gustaba sus capturas a las promesas de pinzón azul de Tafira, más se pusieron los pollos, glotones maleducados cuando de saltamontes se trata. Son sus amas de cría las que, como buenas madres, les arreglan el plato antes de servirlo, de pico a pico, una vez descabezado y convenientemente desmembrado para que no se atragante. El aspecto final es el de una cápsula, el caparazón, rellena de hierbas y flora bacteriana. «Es el Actimel del pinzón azul» dice Pascual Calabuig, director del plan de conservación.
Jesús Quesada
CANARIAS 7

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